El hígado graso no alcohólico (esteatosis hepática) afecta a 1 de cada 3 mexicanos adultos, convirtiéndose en la enfermedad hepática más común en nuestro país. La diabetes, el sobrepeso y la mala alimentación son los principales factores de riesgo.
¿Qué es el hígado graso?
Es la acumulación excesiva de grasa en las células del hígado (hepatocitos). Cuando más del 5% del peso del hígado es grasa, se diagnostica esta condición. Si no se trata, puede progresar a esteatohepatitis (inflamación), fibrosis, cirrosis e incluso cáncer de hígado.
Factores de riesgo
- Sobrepeso y obesidad (especialmente obesidad abdominal)
- Diabetes tipo 2 y resistencia a la insulina
- Colesterol y triglicéridos elevados
- Síndrome metabólico
- Dieta alta en azúcares, fructosa y alimentos ultraprocesados
- Sedentarismo
- Predisposición genética (más frecuente en población hispana)
Síntomas: ¿cómo saber si lo tengo?
El hígado graso suele ser asintomático en etapas tempranas (por eso se le llama epidemia silenciosa). Algunas personas pueden presentar fatiga, molestia vaga en el lado derecho del abdomen o alteraciones en las pruebas de función hepática en un análisis de sangre.
Diagnóstico en Mexicali
- Ultrasonido abdominal: método inicial no invasivo
- Elastografía hepática (FibroScan): evalúa el grado de fibrosis sin biopsia
- Pruebas de laboratorio: perfil hepático completo, perfil de lípidos, glucosa
- Biopsia hepática: reservada para casos seleccionados
Tratamiento: sí es reversible
La buena noticia es que el hígado graso es reversible en etapas tempranas. El tratamiento se basa en cambios en el estilo de vida: pérdida de peso (7-10% del peso corporal), dieta mediterránea baja en azúcares, ejercicio regular (150 minutos/semana) y control de diabetes y colesterol.
¿Tienes factores de riesgo? No esperes a tener síntomas. Agenda tu valoración al 686 412 3564.
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